Cómo saber si un psicólogo es el tuyo

Buscar psicólogo tiene algo incómodo: para elegir bien haría falta saber de psicología, y si supieras probablemente no estarías buscando.

Así que esto no va de escoger al mejor. Va de reconocer lo que sí puedes juzgar sin ser del oficio.

Lo que hay que comprobar, y se comprueba en un minuto

Que esté colegiado. En España el número de colegiado es público y se consulta en la web del colegio profesional de su comunidad. No hace falta pedirlo con desconfianza: suele estar publicado.

Ese es el único requisito duro. Lo demás es criterio.

Lo que no deberías tener que descifrar

Los enfoques —cognitivo-conductual, sistémico, humanista— importan, pero no es tu tarea elegir entre ellos, igual que no eliges la técnica quirúrgica. Lo razonable es preguntar: «¿cómo trabajarías tú algo así?». Si la respuesta se entiende, buena señal. Si suena a folleto, otra.

Lo que sí conviene mirar es si esa persona trabaja habitualmente con lo tuyo. No es lo mismo terapia de pareja que ansiedad, ni adultos que adolescentes.

La primera sesión te dice casi todo

No si vas a curarte —eso no se sabe tan pronto— sino si podrás hablar. Al salir, pregúntate:

¿Me ha escuchado o ha estado esperando su turno? ¿He podido decir algo que no había dicho antes? ¿Me ha llevado la contraria en algo? Esto último importa más de lo que parece: alguien que te da la razón en todo no te va a servir de mucho.

Y la más útil de todas: ¿he sentido que me juzgaba? Si la respuesta es sí, da igual lo bueno que sea. Contigo no va a funcionar.

Señales de que conviene buscar otro sitio

Que te prometan plazos: «en cinco sesiones esto está resuelto». No se puede saber.

Que te digan lo que tienes que hacer con tu vida. Un psicólogo ayuda a decidir, no decide.

Que no te expliquen el precio y el funcionamiento desde el principio.

Que te hagan sentir que necesitas seguir yendo indefinidamente. La terapia tiene final, y eso debería hablarse.

Y algo que casi nadie dice

Puedes cambiar. Cambiar de psicólogo no es un fracaso ni una falta de respeto: es información. Si después de tres o cuatro sesiones sigues saliendo con la sensación de no haber conectado, no fuerces. Hay quien encaja a la primera y quien necesita dos intentos, y las dos cosas son normales.

Lo que de verdad predice que la terapia funcione no es el enfoque ni los años de experiencia. Es el vínculo. Está estudiado desde hace décadas y sigue siendo lo mismo: la relación entre las dos personas que están en esa habitación.

Por eso la pregunta útil no es «¿es bueno?», sino «¿puedo hablar con esta persona?».

Y si quieres probar aquí

El centro está en la Plaza Mayor de Lugo, y también se hace por videollamada. Se pide cita por teléfono o escribiendo, lo que te resulte menos cuesta arriba.

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